El Estado de las Autonomías es una de las señas de identidad de la Constitución. A lo largo de estos más de 30 años, su utilidad se ha demostrado no sólo para democratizar la vida política y mejorar el funcionamiento de las estructuras administrativas, acercando las decisiones a los ciudadanos, sino también para garantizar la cohesión social y territorial de España, contribuyendo a incrementar la igualdad de los ciudadanos, sea cual sea su lugar de nacimiento o residencia.
En este período, la acción de las Comunidades Autónomas ha permitido un desarrollo excepcional de los servicios públicos esenciales, ha facilitado la actividad económica descentralizada y ha mejorado la convergencia en los niveles de renta de todas las regiones. Las Comunidades Autónomas han sido, así, junto con la Administración del Estado y las Corporaciones Locales, coprotagonistas y corresponsables del desarrollo económico y social de España durante los años de su gran transformación.
Ahora, cuando la crisis económica de los últimos tres años –la más fuerte y más extensa desde los años treinta del siglo XX- viene marcando las posibilidades de crecimiento y bienestar de nuestro país, las Comunidades Autónomas deben ser, junto a la Administración del Estado y las Corporaciones Locales, agentes útiles para acelerar y asegurar la recuperación de la economía y del empleo.
Los andaluces creemos en el Estado de las Autonomías. No es, pues, hora de renegar de él o de adoptar decisiones que lo hagan inviable de hecho. No es hora de imposiciones unilaterales desde el Estado, de descalificaciones permanentes de las administraciones territoriales, de revisión del modelo constitucional.
Es hora, por el contrario, de reforzar los instrumentos de que dispone el propio Estado de las Autonomías para orientar el conjunto de sus recursos al compromiso colectivo por la recuperación económica y de empleo. Es hora de multiplicar la aplicación real y las posibilidades prácticas de los valores de cooperación, concertación y lealtad constitucional. Es hora de sumar esfuerzos, recursos, iniciativas.
Este año se cumplen treinta de la aprobación del Estatuto de Carmona. Ello fue posible gracias a la movilización de todo el pueblo andaluz. Las manifestaciones multitudinarias del 4 de Diciembre de 1977 y el referéndum de 28 de febrero de 1980 expresaron la voluntad del pueblo andaluz de situarse en la vanguardia de las aspiraciones de autogobierno de máximo nivel en el conjunto de los pueblos de España. Desde Andalucía se dio un ejemplo extraordinario de unidad a la hora de expresar una voluntad inequívoca por la autonomía plena frente a los que no aceptaban que fuéramos una nacionalidad en el mismo plano que las que se acogían al artículo 151 de la Constitución. Este párrafo del Preámbulo de nuestro nuevo Estatuto de Autonomía sigue hoy plenamente vigente.
Por todo ello, en este 28 de Febrero de 2011, el Ayuntamiento que presido va a alzar serenamente su voz para fijar una posición clara y firme a favor de Andalucía y del Estados de las Autonomias.
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